La intolerante duda,
la numancia entre los vasos rotos y tus besos,
aquellos momentos prendidos fuego,
como pretéritas batallas,
encerradas en holocaustos de nuestro amorío.
Miraste dentro de mi alma,
me usaste, como un juguete recién comprado,
Oliste mi esencia,
te encanto en pleno momento otoñal,
oler en mi, jazmines primaverales.
Dulce alquitrán dejaste en mi sangre,
recorriendo la vena con su veneno poderoso,
cárdenas memorias aparecieron en mi mente,
para recordarme que hoy no estas a mi lado.
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