... Todos los invitados se habían ido. Era algo de las seis pasadas de la mañana, y el desorden de una agradable y anfitriona reunion de un joven que celebraba en plenitud sus recientes veinticinco años. Ella estaba a un costado, cerca de un cantero de ladrillo bajo, remojandose en la brisa de la dulce mañana de primavera, que por la fecha que era confundia a todos y les hacia creer que era verano ya.
Abrio subitamente la puerta; alli estaba mirandola el, con una suerte de consuelo, pero algo cansado, habia festejado y tomado. Lo habia pasado de maravilla. Su labio superior se recorcio con el inferior; un salvaje recuerdo de los besos que pudo volver a robarle esa noche permanecian en el. Solo se detuvo en la puerta corrediza y la miro. Ella tenia un vaso en la mano, tomaba agua para pasar el cansancio, pues no habia tomado tanto como el. Volvió a mirarla con mas atención, y enseguida rebozo su mirada en aquel desastre, cuando tuvo conciencia de los segundos que llevo tildado por el cansancio, logro ver que eran solo unos vasos tirados. Se apresuro a tomar una bolsa blanca grande que habia en el piso, y embistio vaso contra vaso dentro de aquel plastico. Lo tiro sobre un costado, y se sento en el cantero. Se miraron por unos segundos.
- ¿Te sentis bien?
- Me siento algo cansada, acordate que llegue ayer al mediodía, llevo un día despierta.
- Es verdad. De todas formas vas a quedarte, ¿No es así?.
Ella lo miro con recelo, sus cachetes se pusieron colorados pero no por timidez, sino mas bien por una extraña sensación de presión y confusión en sus palabras. Lo siguió mirando, largo una risa forzada y sarcástica, bebió un poco de agua y le contesto con algo de soberbia.
- No entiendo la necesidad de que me quede, ambos estamos cansados, realmente cansados.
Le clavo fijo la mirada, ahora ella no reía y el jamas lo hizo. El se limito solo acercarse a ella y besarla. Fue un beso dulce, de esos casuales, románticos pero mas que nada casuales, esos para quitar ganas y aclarar cosas sin hablar. Ella quiso abstenerse, pero la presión de los labios de el contra los de ella, fueron mayores. No pudo evitar poner sus manos sobre el rostro de el, y devolverle el beso.
Sin saber como, ella llego a la falda de el, cruzo sus piernas por las de el, como si su regazo fuera una silla y quedaron enfrentados, en una suerte de abrazo sentado, besándose a conciencia de ellos sin ningún sentido pragmático, mas que el de besarse y decirse todo con los besos, porque eran lo que mas les había faltado.
La distancia los dejo hablar. Los dejo hablar, y conocerse lo suficiente como para alegrarse por el otro, pelear, diferenciarse, distanciarse, ser mucho al tiempo que lo eran nada, confesarse y ser cómplices, ser amigos sin serlo, la distancia les permitió ahogar todo ese tiempo físico, mas el abrumado desentendido de las palabras frontales de ellas con las insensibles de el, que se malinterpretaban dos por tres, y terminaban en discusiones que ella no quería pero ocasionaba, y en las que el evitaba pero era merecedor de tales.
Pero esos besos, era lo que mas en comun tenian. Por supuesto que tenian otras cosas en comun, gozaban hablar mucho tiempo cuando ambos tenian tiempo y buen humor, cosa que cuando no coincidia para ambos, acababa en ya dichas discusiones nombradas.
No se empapaban los labios ni salvajemente, ni dulcemente, lo hacian de ambas formas, por momentos parecian sacados de una pelicula cliche de romance, aquellas de los años '50, hasta que parece que queres cambiar de canal y caes en el canal de esa pelicula erotica, donde el beso es salvaje, pero jamas deja de ser romantico.
Eso eran; dos romanticos completamente distintos, que sabian agasajarse lengua con lengua. Era para ellos entrar en un mundo tan desconocido como imperfecto.
Se besaron largo rato, tanto que casi se hicieron la siete.
Y la insistencia de el, parecía no ser prematura.
- ¿Entonces, vas a quedarte?
- Creo que mejor me voy. Me tomo un taxi.
- ¿Viajaste para ahora querer irte?
- Sabes que es lo que nos conviene, no es algo que demostraste desear, y es algo que conociéndome me va hacer mas débil.
El solo la oia, no creyó tener que insistir con tanta firmeza, creia que su presencia ahi tenia fines conclusos. Pero tenia la necesidad de arreglar las cosas y no dejarla ir porque si.
- No tenemos que hacer nada que no quieras.
- No es por eso, ya suficiente estoy hasta las manos con vos sin que pase algo que quiera o no quiera.
- Podemos dormir juntos, nada mas.
- Vos muy bien sabes que eso no funciona. - Dijo ella con una risa algo tímida.
- Entonces podemos dormir espalda con espalda. Solo rozarnos.
- Pero si te rozo, olvidate, voy a querer besarte, y voy hacerlo.
- Ok, solo nos besamos.
- ¿ Vos te pensas, que voy a estar acostada con vos, y mientras te beso voy a querer solo besarte?
El largo una carcajada linda, sabia que no se equivocaba, ambos querían que ella se quedara, pero en ella había algo que la frenaba.
- No quiero que tengas problemas tampoco en tu casa. No es el momento.
- No sos ningun problema, eso ya esta hablado, ya se sabe.
- ¿Que saben?, ¿ que te vas a cojer a la extranjera?
La mirada de el se hundio para dentro. Inmediatamente nego con la cabeza mientras entonaba la voz con una suave tos, su garganta se sentia aspera.
- Jamas lo dije con esa intencion, ellos saben que puede quedarse cualquiera, ya no hay conflicto con eso, ellos no saben que vamos hacer.
- Claro, porque una minita se queda a dormir, ¿vos te pensas que ellos no saben?
- Sepan o no, no lo digo con esas intenciones.
- De todas formas, lo mejor será irme.
Se levanto de su falda sin darle tiempo a contestar. Cuando llego a la puerta corrediza el se le sumo a su costado, y se interpuso.
- Perdona a este idiota. Quedate.
Y la volvio a besar. Suave, tierno, pero la beso. No queria oir mas oirla decir que se iba. Ella se separo y le afirmo que se quedaba.
No mucho luego estaban subiendo a su habitacion, la cual era espaciosa y comoda, podian moverse con libertad y en medio de ella contra la pared yacia la cama de dos plazas donde comodamente dormia todos los dias el joven. Ella se quito la campera y se avalanzo contra el, quedo encima suyo, mientras lo besaba con ganas, corrio su pelo de costado para poder tomarle la cara con estilo y delicadeza. El la separó.
-¿Es en todo lo que pensas? ¿Crees que solo te quiero ver para esto?. - Le sorprendio el con algo de confusion.
- Para nada, pero creo que es algo que ambos queremos.
- Si, pero no asi, siento que somos mas que un coito estupido pautado desde hace nueve meses por nuestras mentes.
Ella no supo responderle. Se quedo silenciosa unos segundos.
- ¿A que le tenes miedo? Pense que la temorosa aca era yo, ya te dije que la peor perjudicada aca es la boba que te habla y me la banco, porque se que quiero estar con vos.
- Si, lo sé, y yo tambien, pero no de esta manera. Quiero conocerte.
- Pero ya me conoces.
- No lo suficiente como para que hagamos esto.
- No te entiendo, pense que decias que ibas a los bifes directamente. Que te esta pasando me pregunto yo, si queres que me vaya, decimelo, facilitame la situacion.
- No es eso, es que solo estuve con dos chicas mas, casualmente, que no fueron mis ex.
- Ya tenes que nombrar a tus ex.
- Las tengo que nombrar porque son con quien dormi alguna vez. Bancatela, es parte de mi historia. A lo que voy a es, que nunca estuve con nadie en un intermedio, me confundis, o tenia una relacion con la persona o era algo casual, y justamente fueron al poco tiempo de cortar con ellas.
- Entonces ahora tenes miedo de garchar por sentimientos... ¿Es acaso una broma?. Queres que te la facilite, yo ni siquiera coji en mi vida, y estoy a punto de arruinarme con vos, ¿y adivina que?, no tengo miedo, bah, si tengo, pero el miedo normal, confio en vos entendes. Sea pasajero o lo que sea, quiero esto con vos, por eso me sigo quedando.
El simplemente se quedo helado. Era la confesion mas versatil que habia salido de ella sin que el dudara.
- ¿Sos virgen?.
- Si, es una desicion personal respetable, asi que no solo vos estas jugando con fuego. Quiero aprender con vos no entendes. Quiero intimidad, pero divertirme, por eso no estuve con cualquiera, no voy a compararte con nadie. NO PUEDO. No es mi intencion.
- No es eso, pero es una desicion importante como para que me la encajes a mi.
- ¿Te incomoda?. ¿Te intimida?
- Para nada, si estas segura no debe molestarme, pero no quiero lastimarte.
- A ver, partamos de la base que cualquier mina de mi edad, con dos dedos de frente, sabe que el proceso fisico requiere cierto dolor, el resto dependera de cuan estrecha y relajada este yo. - Ella rio al final de la oracion. Y el no pudo no seguirle la risa.
- Sos increíble. Me decís esto con toda naturalidad. Me estas entregando algo muy tuyo, no creo que seas consiente de eso.
- Te entregue mi pensamiento, mis lagrimas, mis preocupaciones, mis enojos, ¿Te crees que sea un problema, con lo enamorada que estoy de vos, entregarte mi "pureza"? Esa que convengamos existe a medias, pero existe en su totalidad si sea por llevarla al caso.
- Pero estuviste con alguien ¿No?
- Fue algo, pero no fue nada.
La habitacion quedo en silencio. El se dirigio a la otra punta, y se paro con su flaco y de altura normal cuerpo a la altura de una silla y comenzo a sacarse las zapatillas y las medias.
- Nene, la idea es que yo te desvista.
- No es para nada sexy que me saques las zapatillas y las medias.
- Entonces yo me saco los zapatos.
- No es lo mismo, desnudarlas a uds es un placer desde la pulsera hasta la bombacha.
Ella se limito a reir y a esperarlo unos segundos parada. Automaticamente el la beso, ni lo dudo, la empujo contra su armario y lo primero que volo de ella fue la chaqueta. Este tipo de movimientos no les producia ningun tipo de remordimiento. Ya se habian tanteado antes. La prueba mas importante vendria despues.
Ella se molesto solo por desabrochar el cinto de el, y subir los brazos para el momento en que el le saco la blusa, movimiento anterior al que ellos caen acostados sobre el colchon.
En una suerte de publicidad de ropa interior, el quedo encima de ella apoyando los brazos, solo mirandola, creyendola increible y pispireta, pero remordiendose en un placer absurdo y delicioso al pensar que esa nena de veintidos años jamas habia estado cien por ciento con un hombre, y que el habia sido elegido, pensado a traves de kilometros todos los dias para ese momento. La idea le superaba el cuerpo.
- Quiero saber tus limites.
- Por lo pronto sabe que la cola no la entrego - Bromeo ella.
- No iba a pedirla tampoco... aun. - Bromeo con un guiño el.
- No puedo conocer los limites sino conozco los principios. Confío en vos y en que puedo estar comunicada.
- Entiendo, pero cuando se esta nerviosa, a veces o uno se asusta anticipadamente o calla y no dice lo que le molesta.
- No vengo para comparar ni medir el tamaño de tu miembro, y se consiente que no vas a ver una top model cuando me saques la ropa. Solo quiero divertirte, reírme, tener intimidad con vos, llegar hasta ahi. Siento que nos lo merecemos.
- Tal cual, pero sabe que no estas obligada a nada. Al menos decime que con las tetas no hay problema.
- Jajaja, no, no creo que haya problema, si sabes tratarlas no creo que haya.
- Ni tampoco que me hagas nada que no quieras.
- Si no queres sexo oral, decimelo ahora, pero no me vas a prohibir a mi de eso.
- Jajajaja, por supuesto que no voy a prohibirte, vamos hacer lo que ambos querramos.
- Buenisimo, yo quiero todo con vos. Si no me gusta o me lastimas, te lo voy hacer saber.
- Me parece un trato justo.